Ejecución hipotecaria

Una familia de Málaga conserva su ‘techo’ por segunda vez frente a Unicaja

Una historia que sonará repetitiva, la de familias que han tenido que dejar de pagar sus hipotecas al encontrarse sin empleo, sin ayudas y con la obligación de abonar una letra mensual, que lejos de bajar a medida que lo hacia el Euribor, se mantenía férrea “gracias” a la cláusula suelo negando cualquier pequeño alivio al consumidor en beneficio del gigante bancario. 

Pero esta historia, tiene un “punto y aparte” distinto en esta ocasión: Un juzgado de Málaga ha declarado la nulidad de actuaciones, impidiendo una ejecución hipotecaria iniciada por segunda vez por Unicaja Banco SAU frente a una familia de Málaga.

Tras verse abocados a dejar de pagar su hipoteca, el banco presentó una ejecución hipotecaria contra un matrimonio malagueño. En este primer proceso de ejecución hipotecaria, la familia estuvo representada por la letrada de la Red Abafi en Málaga, Belén Rincón, consiguiendo que se sobreseyera el procedimiento al considerar el Juzgado que la entidad había calculado la deuda empleando cláusulas abusivas en su cuantificación (cláusula suelo, comisiones por posición deudora, intereses de demora abusivos…).

Pero no acabaría aquí la historia. La entidad que preside Manuel Azuaga presentó un nuevo procedimiento de ejecución, reclamándoles el pago completo de su hipoteca, en total, más de 100.000 euros, entre principal y cantidad presupuestada para intereses y costas.

Y es, este segundo procedimiento de ejecución, el que ha sido declarado nulo, gracias una vez más a la labor de los letrados de Red Abafi, dado que la Ley de Enjuiciamiento Civil, en su art. 552.3 determina que una vez firme el auto que deniegue el despacho de la ejecución el banco pierde el llamado “privilegio ejecutivo” de manera que tendrá que reclamar su crédito en el procedimiento declarativo correspondiente.

El auto, que no es firme, impone a Unicaja las costas de la ejecución y da un respiro, si quiera temporal, a una familia que seguirá teniendo un techo mientras sigue luchando por pagar una cuota asumible por su préstamo hipotecario.

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